Samantha vive en una pequeña casa gris, cerca de las vías del tren. Es una venteañera del montón, de las de helado y pijama. Llora con las películas de amor y aunque es extremadamente independiente a menudo se siente sola. Una persona puede estar rodeada de gente en un habitación y sentirse sola, es un tópico bastante conocido, la diferencia en el caso de Samantha es que en su habitación hace tiempo que no hay nadie. Samantha no busca la felicidad, ni un amor verdadero, busca ser ella misma. No se agobia con ideas preconcebidas del hombre ideal, ni ve en cada hombre su futuro marido, pero siente envidia cuando ve una pareja en el parque.
5/12/08
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