La diferencia entre los grandes y los mundanos radica en que los primeros durarán para siempre. La música, como las grandes cosas de la vida, no necesita de artificios, y una guitarra y la propia voz bastan para sonrojar a los reyes de la gomina y los vaqueros ajustados que se pavonean por los escenarios. Un hombre de 60 años sin caderas prodigiosas, que enmudece o enloquece un estadio a su capricho, da cuenta de lo maravilloso de la música.
Ver a Paul McCartney en la plaza roja de Moscú, 40 años después de que en plena guerra fría compusiera "Yesterday" y comprobar como los veinteañeros rusos corean su letra en perfecto inglés británico capitalista, me hace olvidar la bazofia que últimamente venden por ahí, y que nos quieren meter entre pecho y espalda al módico precio de 19'90€+DVD.
Casi no recuerdo el concierto de Gijón. Pero lo que no se me va a olvidar de la cabeza jamás, es ver a este hombre con una sola guitarra (allí se enfrentó sin piano a las masas) cantar la canción mas versionada de la historia como si los sesenta no hubieran muerto y haciendo que tuvieras el anhelo de ser más viejo para haber vivido aquellos años. Lo curisoso es que cuarenta años atrás la tocaban con pantalones de campana, hoy la toca en deportivas y vaqueros y suena igual.
Entonces no era muy fan de los beatles y hoy sigo sin serlo, sin embargo algunas imágenes convierten lo histórico en entrañable, la música en recuerdos y la guitarra en una pasión. Y cuando veo tanto talento concentrado en un mismo hombre (no sólo por McCartney) y lo comparo con lo burdo de mis imitaciones, más aprecio la verdadera esencia de la música misma y más evito absurdos complementos efímeros que se esfuman con la cuarentena.
No todo el mundo tiene la suerte de ver al único componente vivo de los Beatles en directo. Y como los viajes de fin de curso que siempre desaprovechas, entonces no le dí importancia a la magnitud de lo que estaba pasando, y me pasé más de la mitad del concierto haciendo el gilipoyas con una borrachera negra. Por fortuna, en un hueco entre el Bacardí y la coca-cola se me quedó "Yesterday" en la cabeza.
La música es música, y Beethoven nunca dió patadas voladoras.
Yesterday,All my troubles seemed so far away,Now it looks as though they're here to stayOh I believe in yesterdaySuddenly, I'm not half the man I used to beThere's a shadow hanging over me Oh yesterday came suddenly
Why she had to goI don't know, she wouldn't say I said something wrong
now I'm long for yesterday Yesterday,Love was such an easy game to playNow I need a place to hide awayOh I believe in yesterday Why she had to goI don't know, she wouldn't sayI said something wrongnow I'm long for yesterdayYesterday,Love was such an easy game to playNow I need a place to hide awayOh I believe in yesterday
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